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La mayor marcha contra Saied en años en Túnez pone a prueba si el descontento disperso puede convertirse en un movimiento

🇹🇳Política

La noticia detrás de este artículo: Miles de tunecinos marchan contra el presidente Kais Saied en el centro de Túnez

El 17 de octubre, miles de tunecinos se manifestaron en el centro de Túnez contra el presidente Kais Saied, uniendo a sindicalistas, grupos de la sociedad civil y opositores políticos en torno a demandas de libertad, alivio económico y la liberación de críticos encarcelados.

Voces diversas unidas en la principal avenida de la capital

La participación fue notable: AFP contabilizó más de 3000 manifestantes a lo largo de la avenida Habib Bourguiba, entre ellos abogados, médicos, periodistas, activistas y ciudadanos desempleados. Los manifestantes exigieron la liberación de críticos detenidos y el fin de las restricciones a los derechos sindicales, coreando consignas que vinculaban la creciente pobreza con la pérdida de la dignidad.

La manifestación fue el resultado de semanas de articulación de alianzas y no de un estallido espontáneo. En septiembre, la Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT), el colegio de abogados y la liga de derechos humanos conformaron un marco de coordinación que se amplió a nueve organizaciones de la sociedad civil y partidos políticos de oposición, con el objetivo de unir bajo una sola plataforma protestas locales previamente aisladas.

Concentración del poder y represión progresiva

El descontento con el estancamiento político posterior a 2011 contribuyó a llevar a Saied al poder en 2019, pero el mandatario suspendió el parlamento en 2021, reformó la constitución y desmanteló de forma paulatina los contrapesos institucionales. Consiguió la reelección en 2024 después de que potenciales rivales fueran encarcelados, exiliados o inhabilitados para postularse.

Las organizaciones de derechos humanos denuncian una creciente cantidad de procesos judiciales de carácter político, largas penas de prisión bajo cargos difusos y una mayor presión sobre la sociedad civil. Saied niega ser un dictador y acusa a sus detractores de aprovechar las dificultades económicas para incitar disturbios.

El agravamiento de la crisis se topa con el estancamiento político

Las dificultades económicas ampliaron la convocatoria de la marcha más allá de los círculos políticos. A pesar de un modesto crecimiento económico, los tunecinos enfrentan cortes constantes de electricidad y agua, escasez de medicamentos, una elevada deuda pública y limitadas oportunidades de empleo, lo que dificulta que la administración culpe a gobiernos anteriores por los problemas cotidianos.

La alianza se enfrenta al desafío de convertir una única manifestación masiva en una presión duradera, dado que los participantes comparten consignas pero carecen de un programa político unificado. Sin concesiones por parte del gobierno, la capacidad de la oposición para mantener la solidaridad determinará si la protesta representa una demostración de fuerza pasajera o un movimiento político duradero.