El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro intercambiaron acusaciones de corrupción y ataques personales durante su primer debate cara a cara rumbo a la segunda vuelta el domingo 18 de octubre, una semana antes de las elecciones presidenciales del 25 de octubre en Brasil.
La transmisión de dos horas estuvo a cargo de Band TV desde São Paulo y se caracterizó por interrupciones y señalamientos sobre investigaciones contra familiares y aliados políticos, lo que dejó poco espacio para profundizar en propuestas programáticas. Aun así, los candidatos se enfrentaron en torno a la seguridad pública, la salud, la economía y el gasto público.
Bolsonaro prometió una postura más estricta frente al crimen organizado y criticó el nivel de gasto de Lula. Por su parte, Lula defendió las prioridades de su administración y pidió coordinar acciones en materia de seguridad con las autoridades estatales. En política económica, Lula hizo hincapié en la inversión en las pequeñas empresas.
Bolsonaro sostuvo que se requerían recortes presupuestarios para frenar la deuda pública. En medio de los cruces por acusaciones de corrupción, Lula propuso además que ambos candidatos abrieran sus registros bancarios y telefónicos. El debate tuvo lugar tras una reñida primera vuelta en la que Bolsonaro obtuvo el 47 % de los votos válidos frente al 45 % de Lula.
Un sondeo citado por G1 situó a ambos contendientes en un empate técnico. A solo días de la votación, ambos equipos de campaña competían por el respaldo de los votantes indecisos en una contienda fuertemente polarizada.