Miles de tunecinos se manifestaron en Túnez el 17 de octubre en la mayor protesta del país contra el presidente Kais Saied en años, sumándose a sindicatos, partidos de oposición y organizaciones civiles para denunciar el deterioro de las condiciones de vida y los recortes a las libertades políticas.
La marcha estuvo encabezada por la Unión General Tunecina del Trabajo, conocida como UGTT, y congregó a una amplia diversidad de manifestantes, entre ellos abogados, médicos, periodistas, personas desempleadas y activistas políticos. Tanto organizadores como participantes llevaron sus reclamos a la avenida Habib Bourguiba, un lugar emblemático del levantamiento de 2011. AFP informó que asistieron más de 3000 personas, aunque esta cifra estimada no pudo ser confirmada de forma independiente.
Los manifestantes exigieron la liberación de los críticos del gobierno que se encuentran detenidos y reclamaron el respeto a los derechos sindicales. Asimismo, expresaron su indignación por el encarecimiento de los productos básicos y la pérdida del poder adquisitivo. Sus reclamos económicos se suman a los recurrentes cortes de agua y electricidad, el deterioro de los servicios públicos y la escasez de medicamentos y otros artículos esenciales.
La movilización también reflejó el rechazo a la concentración de poder en manos de Saied. Desde 2021, el mandatario ha disuelto el parlamento, destituido a jueces y gobernado por decreto, medidas que la oposición califica de golpe de Estado. Saied rechaza las acusaciones de ser un dictador y ha responsabilizado a sus opositores de avivar el descontento.
Esta convocatoria, inusualmente amplia y diversa, puso de relieve una renovada cooperación entre sectores que a menudo han estado divididos.