Después de que la policía no reportara incidentes de gravedad el lunes por la noche, el primer ministro Sébastien Lecornu afirmó que las autoridades locales impondrán más toques de queda donde lo consideren necesario.
Dónde se aplican los toques de queda
Lecornu atribuyó a los toques de queda y a otras restricciones el haber contribuido a mantener la calma durante la noche. Las medidas están dirigidas a lugares o grupos específicos, en lugar de imponer una orden generalizada de confinamiento en todo el país. En París, la prohibición nocturna abarcó la Place de la République y Les Halles; en Lille y Niza, los toques de queda se aplicaron a menores en zonas delimitadas.
Las protestas estudiantiles se extienden
Los disturbios tuvieron lugar tras semanas de protestas que comenzaron cuando los estudiantes denunciaron la escasez de docentes, las aulas saturadas, el deterioro de los edificios escolares y los horarios extenuantes. El gobierno prometió enviar 3.000 profesores cualificados para cubrir las vacantes, pero los estudiantes afirmaron que no era suficiente.
El sábado, las demandas estudiantiles se sumaron a una manifestación más amplia contra el alto costo de la vida, los precios de los combustibles y el deterioro de los servicios públicos. El Ministerio del Interior calculó que participaron unas 550.000 personas. La mayoría se manifestó de forma pacífica, mientras que un grupo más reducido atacó edificios, se enfrentó con la policía y saqueó tiendas.
Quién estuvo detrás de la violencia
Lecornu responsabilizó de los actos violentos a grupos de extrema izquierda y a delincuentes oportunistas. Jean-Luc Mélenchon, un destacado político de izquierda, exigió pruebas. Estas afirmaciones políticas encontradas no esclarecen quién organizó los ataques. La protesta general refleja el enojo por la economía doméstica y los servicios públicos, y recuerda al movimiento de los Chalecos Amarillos, surgido en 2018 a raíz del precio de los combustibles y la desigualdad económica.
El gobierno afronta demandas contradictorias
El proyecto de presupuesto para 2027 propuesto por el gobierno busca un ahorro de aproximadamente 54.000 millones de euros, en un momento en que Francia intenta contener un abultado déficit y el encarecimiento de la deuda. Por ello, las exigencias de más recursos para las escuelas y de ayudas para los hogares entran en conflicto con sus planes fiscales. El gobierno en minoría se enfrenta a la presión de restablecer el orden y demostrar que puede gobernar, pero los toques de queda no pueden resolver ese dilema presupuestario.
Las competencias locales tienen límites
Lecornu ordenó actuar a los prefectos, los representantes del Estado en cada departamento. Las órdenes locales las dictan las autoridades con competencias en el área afectada: los alcaldes disponen de atribuciones de policía local, mientras que los prefectos pueden intervenir en varios municipios bajo circunstancias específicas. El gobierno no ha declarado el estado de emergencia, una medida diferente y de mayor alcance.
Los tribunales franceses han sostenido que las restricciones a la movilidad deben responder a riesgos locales concretos y ser necesarias y proporcionadas. Las autoridades deben justificar dónde se aplica el toque de queda, a quiénes abarca y cuánto tiempo durará.
El efecto sigue siendo incierto
Una noche de calma concuerda con las declaraciones de Lecornu, pero no demuestra que los toques de queda hayan sido la causa. El despliegue policial, los cierres de establecimientos o un cambio en la dinámica de las protestas también pudieron haber influido, y los informes no revelan si los incidentes se trasladaron a otros lugares. Una revisión sistemática determinó que los toques de queda habituales para menores no reducían la delincuencia juvenil ni los índices de victimización, aunque no evaluó directamente medidas locales a corto plazo impuestas tras disturbios. Tanto su impacto como el coste para los residentes, trabajadores y jóvenes cuya libre circulación se ve limitada siguen sin estar claros.
Se avecinan nuevas pruebas
Lecornu señaló que las autoridades locales impondrán nuevos toques de queda donde lo consideren necesario. El presidente Emmanuel Macron rechazó la dimisión ofrecida por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, y pidió transparencia sobre los fallos de planificación e inteligencia.
Está previsto que los sindicatos se reúnan con Lecornu. Algunos manifestantes han convocado más protestas y los sindicatos han anunciado una huelga para el 5 de noviembre por el presupuesto, aunque los planes podrían cambiar. El gobierno debe proteger a los ciudadanos y a los comercios sin equiparar una protesta social de base amplia con los actos de violencia, ni recurrir a toques de queda para dar respuesta a demandas que no puede satisfacer.