Los votantes de Alberta rechazaron claramente iniciar un proceso para separarse de Canadá: cerca de tres cuartas partes respaldaron que la provincia siguiera formando parte del país, y la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, dijo que no convocará otro referéndum sobre la secesión mientras ocupe el cargo.
La votación se celebró el 19 de octubre y los resultados empezaron a conocerse al día siguiente. La papeleta no preguntaba a los habitantes de Alberta si querían abandonar Canadá, sino si su gobierno debía iniciar el proceso legal para celebrar en el futuro una votación vinculante sobre la secesión.
Los resultados no oficiales mostraron que cerca del 75 % eligió seguir siendo una provincia canadiense, mientras que alrededor del 25 % apoyó iniciar ese proceso. Smith dijo que votó en contra de la independencia y había descrito el referéndum como una forma de zanjar una cuestión divisiva. Tras conocerse el resultado, dijo que respetaría la decisión de los votantes.
Dijo que no celebraría otra votación sobre la secesión mientras fuera primera ministra. También indicó que su gobierno seguiría presionando a Ottawa para obtener más autonomía provincial, pero no mediante otro referéndum sobre la secesión. El primer ministro Mark Carney celebró el resultado como una apuesta por la unidad de Canadá.
Los líderes de la campaña separatista reconocieron el revés, pero dijeron que su movimiento seguiría adelante. La votación no resolvió las discrepancias más amplias de Alberta con el gobierno federal sobre la política energética y las competencias provinciales.