Mediadores cataríes estuvieron en Teherán el domingo 25 de octubre, en un esfuerzo coordinado por Estados Unidos para reducir las tensiones con Irán, mientras el presidente Donald Trump afirmaba que Estados Unidos no atacaría Irán ese día y la crisis general seguía sin resolverse.
Un funcionario informado sobre la mediación dijo a Reuters que el equipo catarí se encontraba en la capital iraní. Las informaciones no identificaron a los integrantes del equipo, no precisaron cuál era su agenda ni revelaron si se habían asumido compromisos. El día anterior, Trump había planteado la posibilidad de reanudar los ataques.
También había dejado abierta la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Teherán. El domingo dijo a los periodistas que no habría ningún ataque ese día. Su declaración no descartó una acción militar más adelante.
El esfuerzo diplomático de Catar llega después de que fracasara un memorando anterior entre Estados Unidos e Irán, cuyo objetivo era trazar una vía hacia un acuerdo duradero. Cada parte acusó a la otra de incumplirlo. El estrecho de Ormuz y los planes para la futura seguridad de la región siguen siendo algunos de los asuntos que dificultan la resolución del conflicto.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dijo que una nueva guerra no cambiaría las políticas de Irán. Sostuvo que la región no podía simplemente volver a ser como antes. Por ahora, la mediación de Catar ofrece una vía para reducir las tensiones.
Ninguna de las partes ha anunciado un avance decisivo.