El presidente ruso, Vladimir Putin, inauguró el miércoles en Moscú una cumbre Rusia-África de dos días, a la que asistieron delegaciones de 48 países africanos, y pidió estrechar los lazos y dar una voz más fuerte a África en las organizaciones internacionales.
Unos 22 países enviaron a sus jefes de Estado, mientras que los demás estuvieron representados por funcionarios. El presidente de Burundi, Évariste Ndayishimiye, actual presidente de la Unión Africana, copreside el encuentro. Putin presentó la reunión como parte de un cambio hacia un mundo en el que el poder se comparta entre varios países.
Afirmó que África debería tener un papel más importante en las decisiones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Dijo que Rusia estaba dispuesta a aumentar las entregas de cereales y fertilizantes. Presentó a Moscú como un socio alternativo a los países occidentales.
Putin acusó a los países occidentales de aprovecharse de los recursos africanos y de utilizar la deuda para limitar el desarrollo. También promovió el intercambio de tecnología rusa y la producción local de bienes, incluidos medicamentos y vacunas, como ámbitos de cooperación. Esta es la tercera cumbre Rusia-África desde 2019.
La anterior se celebró en 2023. La agenda abarca el comercio, la seguridad, la tecnología, los alimentos y la energía. Moscú busca estrechar sus vínculos políticos y económicos en todo el continente.
Las conversaciones tienen lugar mientras Rusia afronta sanciones occidentales por su guerra en Ucrania. Rusia también busca estrechar sus lazos con gobiernos que desean alternativas a sus socios occidentales tradicionales.