Christine Lagarde dejará el Banco Central Europeo el 7 de febrero de 2027, casi nueve meses antes de que termine su mandato, y afirma que quiere tener más libertad para hablar de temas ajenos a la política monetaria.
Por qué dice que se marcha
Lagarde asumió el cargo en 2019 y dirigió el BCE durante la pandemia de COVID-19, la invasión rusa de Ucrania y la posterior subida de los precios de la energía. Primero, el banco recurrió a medidas de emergencia para proteger la economía y, después, subió los tipos de interés con fuerza cuando la inflación se afianzó. Su mandato de ocho años debía terminar el 31 de octubre de 2027.
En una rueda de prensa el 29 de octubre, Lagarde dijo que los dirigentes del BCE deben mantener la neutralidad y centrarse en la política monetaria. Calificó esta limitación como parte del precio de la independencia de los bancos centrales. Quiere tener más libertad para hablar de asuntos que van más allá de las competencias del banco y afirmó que ya no se sentía cómoda manteniendo la neutralidad mientras se tergiversaban principios importantes. No dijo qué temas piensa abordar ni qué hará a continuación.
Por qué importa la fecha
Lagarde ha ocupado cargos internacionales destacados, entre ellos la dirección del Fondo Monetario Internacional y el puesto de ministra de Finanzas de Francia. Como presidenta del BCE, habla en nombre de una institución cuya credibilidad depende de que tome decisiones monetarias sin tomar partido en las disputas políticas habituales. Debe mantener la neutralidad hasta que deje el cargo.
Las elecciones presidenciales de Francia están previstas para el 18 de abril de 2027, con una segunda vuelta el 2 de mayo si fuera necesaria. La salida de Lagarde se producirá antes de la votación, lo que permitirá a los dirigentes de la zona del euro elegir a un sucesor mientras Emmanuel Macron siga siendo presidente de Francia. Esto no demuestra que la política fuera el motivo por el que eligió esa fecha. Lagarde no confirmó que quisiera influir en la sucesión antes de las elecciones; Reuters informó de que no respondió a esa pregunta.
Los gobiernos de la zona del euro proponen candidatos, el Eurogrupo los debate y el Consejo formula una recomendación. Se consulta al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del BCE antes de que el Consejo Europeo nombre al presidente. La decisión requiere el apoyo de al menos 16 de los 21 países de la zona del euro, que representen como mínimo el 65 % de la población de la zona. El cargo tiene un mandato no renovable de ocho años.
Quién podría sustituirla
Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y actual director del Banco de Pagos Internacionales, y Klaas Knot, expresidente del banco central neerlandés, figuran entre los principales candidatos de los que se habla. Se trata de posibles opciones mencionadas en informaciones, no de candidaturas oficiales ni de una lista definitiva. También están cambiando otros cargos de alto nivel del BCE: la miembro del Comité Ejecutivo Isabel Schnabel dejará el puesto el 3 de enero para ocupar un cargo en el FMI, y el mandato de Philip Lane como economista jefe y miembro del Comité Ejecutivo termina el 31 de mayo.
Qué implica el relevo
El Consejo de Gobierno, y no solo la presidenta, fija los tipos de interés de la zona del euro. La presidenta dirige la institución, contribuye a orientar los debates sobre política monetaria y explica las decisiones. Un sucesor puede influir en la forma en que el BCE presenta decisiones difíciles, mientras que un nombramiento políticamente delicado podría poner a prueba la confianza en la independencia del banco.
El día en que Lagarde anunció su salida, el BCE mantuvo sin cambios sus tres tipos de interés principales: el tipo de la facilidad de depósito, en el 2,50 %; el tipo de las operaciones principales de financiación, en el 2,65 %; y el tipo de la facilidad marginal de crédito, en el 2,90 %. El banco dijo que los precios más altos de la energía podrían elevar la inflación y, al mismo tiempo, debilitar el crecimiento. También indicó que las decisiones futuras dependerían de los datos que se fueran conociendo, no de una trayectoria fija para los tipos.
Lagarde seguirá en el cargo hasta el 7 de febrero de 2027, y el Consejo de Gobierno continuará con su trabajo habitual. El próximo paso importante será encontrar un candidato que cuente con el respaldo de suficientes gobiernos de la zona del euro. Su sucesor heredará una institución que afronta riesgos de inflación impulsada por la energía, un crecimiento incierto y un relevo más amplio en sus puestos directivos.