Al menos 68 personas murieron y muchas resultaron heridas cuando un tren de alta velocidad chocó contra otro tren detenido cerca de Urda, en el centro de España, lo que dio lugar a un amplio operativo de recuperación y a una investigación oficial sobre la causa.
El accidente ocurrió el miércoles hacia las 8:53 a. m. en la línea Madrid-Sevilla, cuando un tren de Renfe chocó contra la parte trasera de un servicio de Iryo que se había detenido en las vías. En los dos trenes viajaban 544 pasajeros. El impacto descarriló varios vagones, y algunos cayeron por una pendiente.
El jueves, 53 personas heridas seguían hospitalizadas en Castilla-La Mancha, según las autoridades regionales. Estas también informaron de que otras 56 personas heridas habían recibido el alta. El ministro de Transportes, Óscar Puente, dijo que una avería en el sistema LZB, utilizado para las comunicaciones de seguridad, había detenido trenes en la zona.
Calificó de inexplicable la decisión posterior de permitir que el tren de Renfe continuara a velocidad normal pese a una señal en rojo. Esa versión es preliminar. Las autoridades investigan lo ocurrido.
La Guardia Civil ha interrogado al personal del centro de control. España inició el jueves tres días de luto nacional. El desastre fue el segundo accidente mortal de trenes de alta velocidad del país este año.
El accidente reavivó el debate sobre la seguridad ferroviaria.