Los enfrentamientos en el sur de Etiopía han obligado a unas 50.000 personas a cruzar la frontera hacia Kenia hasta el 29 de octubre, lo que ha llevado a las agencias de ayuda a prepararse para nuevas llegadas, mientras las comunidades de acogida afrontan una presión cada vez mayor.
La Organización Internacional para las Migraciones dijo que las personas llegadas se encontraban en Moyale, en el condado keniano de Marsabit. Muchas se alojan con familias locales. Otras están en cinco lugares de acogida temporales.
El último desplazamiento se produce tras los enfrentamientos entre las regiones Somalí y Oromía de Etiopía. Según los informes, la violencia estalló en Moyale después de que el 20 de octubre se izara allí una bandera de la Región Somalí. La OIM dijo que el Gobierno de Kenia y sus socios humanitarios están planificando una respuesta que podría atender a hasta 80.000 personas si sigue aumentando el número de quienes huyen.
La agencia advirtió que las familias desplazadas necesitan urgentemente agua potable, alojamiento, atención médica y suministros básicos, así como servicios de saneamiento y protección. Muchas de las personas que llegan dependen de los residentes locales, cuyos recursos y acceso a los servicios ya están bajo presión. La cifra es aún preliminar.
Las agencias están vigilando los desplazamientos y evaluando las necesidades a medida que evoluciona la situación.