Estados Unidos amplió el jueves 5 de noviembre las sanciones contra Cuba, con medidas dirigidas a personas, empresas y buques vinculados al transporte de petróleo y a redes de suministro militar, y abrió la posibilidad de imponer sanciones a empresas extranjeras en cuatro sectores más de la economía cubana.
El Departamento de Estado informó que impuso sanciones a ocho entidades y dos personas. También designó cinco buques como bienes bloqueados en virtud de la Orden Ejecutiva 14404. Entre los objetivos figuran una red con sede en el extranjero dedicada al transporte de petróleo cubano, empresas vinculadas al Estado cubano y proveedores con sede en China que, según Washington, apoyan a las fuerzas militares de Cuba.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que las medidas buscan interrumpir los canales financieros y de suministro que, según la administración, benefician al gobierno cubano y a la élite militar. Por separado, el Departamento del Tesoro incorporó los sectores de la electrónica, la manufactura, las actividades marítimas y la tecnología a la lista de sectores en los que las personas extranjeras podrían ser objeto de sanciones. Esta decisión amplía la autoridad del gobierno para imponer sanciones.
Esto no implica que todas las empresas que operan en esos sectores queden sancionadas automáticamente. En general, las restricciones bloquean los bienes de las personas designadas que estén bajo jurisdicción estadounidense y limitan las transacciones de personas estadounidenses. La nueva autoridad sobre estos sectores aumenta el riesgo de que se impongan sanciones a empresas extranjeras en el futuro.
Los anuncios de Estados Unidos no incluyeron la respuesta del gobierno cubano a las últimas medidas.