Un equipo de investigadores ha vinculado la enzima cerebral PLA2G2F con una memoria mejor conservada en ratones de edad avanzada y con la resiliencia mental en algunos adultos mayores, aunque todavía se desconoce si puede proteger la memoria humana.
El estudio se publicó el 15 de octubre en Nature Neuroscience. Los científicos identificaron la enzima tras rastrear genes que se activaban cuando se perdían conexiones neuronales en el hipocampo, una región del cerebro clave para la memoria. El gen responsable de producir PLA2G2F mostró una mayor actividad con el paso de los años, y los ensayos que modificaron sus niveles en ratones indicaron que podría influir en el proceso de envejecimiento cerebral.
Los ratones con una menor actividad de esta enzima sufrieron una mayor pérdida de conexiones cerebrales, más inflamación, alteraciones en el procesamiento de las grasas y problemas de memoria. Por el contrario, potenciar la enzima contribuyó a preservar las conexiones neuronales y favoreció el rendimiento en pruebas de memoria espacial. Al analizar datos de cerebros humanos, la actividad de PLA2G2F fue superior en personas que conservaron sus capacidades cognitivas a pesar de presentar depósitos de amiloide vinculados con la enfermedad de Alzheimer.
Dado que el análisis evaluó únicamente 13 cerebros humanos, este hallazgo se considera preliminar. En experimentos de laboratorio con microglía humana, las células inmunitarias del cerebro, también se observó que la enzima puede reducir la acumulación de gotas de grasa y ésteres de colesterol. Los investigadores describen a PLA2G2F como un posible mecanismo de defensa protector.
Los autores afirman que se requieren más investigaciones para comprender el funcionamiento de la enzima y determinar si un incremento seguro de su actividad podría beneficiar a los seres humanos.