Las fuerzas rusas lanzaron durante la noche previa al 17 de octubre uno de sus mayores ataques contra el sistema energético de Ucrania, alcanzando más de 15 instalaciones eléctricas en una serie de ofensivas por todo el país que causaron la muerte de civiles, dejaron decenas de heridos y privaron de electricidad a varios hogares, informaron las autoridades ucranianas.
El presidente Volodymyr Zelensky afirmó que entre los objetivos se encontraban instalaciones de generación y transmisión en diversas regiones, siendo Lutsk, Rivne, Zhitómir y Vínnitsa algunas de las zonas especialmente afectadas. La Fuerza Aérea de Ucrania indicó que Rusia lanzó 332 drones durante la noche, incluidos 31 modelos con motor a reacción, y las fuerzas ucranianas informaron haber derribado o neutralizado 289 de ellos. El balance de víctimas civiles varió según los reportes del mismo día: un recuento situó los muertos en siete y los heridos en cerca de 90, mientras que otro informó de al menos ocho muertos y 60 heridos.
Los ataques también causaron daños en zonas residenciales e instalaciones civiles, incluido un centro comercial en Rivne, según las autoridades ucranianas. Varias instalaciones energéticas resultaron alcanzadas en múltiples regiones, y el Ministerio de Energía señaló que se produjeron cortes de suministro tras los bombardeos mientras los equipos de reparación trabajaban para restablecer el servicio eléctrico. Zelensky describió la ofensiva como parte de una campaña más amplia contra la infraestructura energética del país, algo que, según temen los funcionarios ucranianos, dejará a la población en una situación de mayor vulnerabilidad a medida que se acerca el invierno.